enero 03, 2008

Historia de la radioafición.

Historia de la radioafición.
 
Después del suceso transatlántico de Marconi en el año 1901, en los Estados Unidos se registra un desarrollo vertiginoso en la autoconstrucción y experimentación de aparatos TSF (telegrafía sin hilos).
Hasta el 1908 es difícil distinguir entre los experimentadores por motivos profesionales, comerciales y los aficionados verdaderos.
El año en que nació la actividad de los radioaficionados es, posiblemente, el año 1907 en el cual la revista "Electrician & Mechanic Magazine" inicia con el título "Cómo se hace", la descripción de los componentes y aparatos para las comunicaciones TSF de débil potencia, explicando todos los detalles para la autoconstrucción.
 
Estos artículos escritos por radioaficionados, divulgan con todo detalle sus experiencias y sus resultados. Tales escritos se hacen diferenciar de los experimentadores profesionales divulgando el concepto según el cual el aficionado se dedica a los estudios técnicos sin ningún provecho económico.
Al ir aumentando el numero de radioaficionados y ante el posible caos que se podía organizar en las bandas, en el año 1912 se promulgó la ley TAFT según la cual, en Estados Unidos, más de mil aficionados tenían que obtener una licencia federal, limitar la potencia a 1000 vatios, abandonar las ondas largas y concentrarse alrededor de una distancia de onda de 200 metros.
Según las opiniones difundidas en aquel tiempo, hasta en el ambiente científico, estas distancias de ondas cortas no permitían comunicaciones a grandes distancias. En efecto, con la potencia de 1 kW, los aficionados en 1914 conseguían a duras penas comunicar hasta 200 0 300 km, y empleando receptores muy complicados. 
Se constituyen en aquel año, en Hartford, Connecticut, la ARRL (American Radio Relay League) con el deseo de coordinar la actividad de los aficionados y realizar, con la repetición de mensajes, el acercamiento de lugares sitos en extremos confines de USA. 
En las estadísticas del año 1915 los socios de la liga tenían una edad comprendida entre los 15 y 64 años. 
Los radioaficionados demostraron que, aunque empleando una longitud de onda poco ventajosa y una potencia limitada, podían con sólo 5 transmisiones hacer llegar un mensaje desde la costa Atlántica hasta California en menos de una hora. 
Después de la Primera Guerra Mundial se registra un distinto desarrollo de actividad de los radioaficionados. Pero en Europa habían decenas de emisoras, mientras que en USA, en 1920, habían ya 6000.
Con las mejoras introducidas con el empleo de los tubos electrónicos, tanto para recibir como para transmitir, se empezaba a pensar seriamente en la unión transatlántica utilizando potencias menores a 1 kW, en contraste con los centenares de kilovatios necesarios en las potentes emisoras comerciales de ondas largas. 
 Fue después de tres experimentos coordinados de la ARRL y de la RSGB, y merced un comunicado que duró varias horas en la noche del 28 de noviembre de 1923 entre Fred Schnell (USA) y el francés Leon Deloy, empleando menos de 400 W en onda de 110 metros, que se pudo demostrar que las ondas cortas, más que las largas, conseguían comunicaciones a una distancia excepcionalmente grande con una potencia relativamente pequeña. 
Anteriormente al año 1927, el nacimiento de la radiodifusión y el desarrollo de muchos servicios que empleaban las radiocomunicaciones, crearon una situación peligrosa para la supervivencia del servicio de radioaficionados. 
Afortunadamente los Estados Unidos, país de mayor progreso en este campo bajo el punto de vista de la cantidad de radioaficionados, demostraron con una legislación inteligente, que un gran número de emisoras con destino a muy variados servicios podían convivir en el espectro general. 
Después de la radiodifusión vino, por ejemplo, la reducción del ancho de banda solo a 9 Mhz; a las emisoras comerciales de la marina y del ejercito se les prohibió el empleo de los transmisores de chispa ya que en aquel tiempo representaba una generación de interferencias en su parte amplia del espectro, y así sucesivamente. 
La legislación USA fue en gran parte aceptada por la conferencia mundial ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones) del 1927, la cual, por primera vez, establecía la exactitud de las radiocomunicaciones de las ondas más largas hasta las cortísimas de 5 metros (60 Mhz). 
Desde 1927 en adelante, a través de varias conferencias ITU, el servicio del aficionado ha ido variando progresivamente en el aspecto del espectro asignado. 
En la conferencia de 1927 las bandas aceptadas fueron seis; la más alta, de carácter pionero, terminaba en 60 Mhz; la suma de las gamas de onda comprende 3485 kHz. Después de la conferencia ITU de Ginebra 1959 las cinco gamas de ondas decamétricas sumaban 2500 kHz exclusivamente, compartidas conjuntamente con otros servicios en más de 400 kHz.
El aumento del número de radioaficionados (poco más de 20000 en el año 1927 a más de 1 millón en 1978), y al reducirse el espectro disponible, ha ido obligando a mejorar los medios técnicos para reducir la amplitud de los canales ocupados por los transmisores y, por otra parte, para obtener una recepción limpia de interferencias a causa de la congestión de las bandas.
Paralelamente al progreso de los medios de transmisión y recepción de las bandas decamétricas, se busca al máximo una eficiente utilización de las bandas de VHF - UHF - SHF, no solamente para comunicaciones en zonas visuales, sino también en las comunicaciones a larga distancia. 
Observando los ciclos del progreso tecnológico debido a la actividad de los radioaficionados, notamos que en los primeros 25 años, dedicaron particularmente sus esfuerzos a la mejora de los circuitos. 
En los 35 años siguientes resolvieron con sus estudios el perfeccionamiento de las antenas de elevadas ganancias, realizando estudios de la propagación de las ondas métricas (VHF) más allá del horizonte, para luego volver, en los últimos 10 años, a la mejora de los circuitos con la utilización de una amplia gama de semiconductores no solamente en las emisoras, sino también en los repetidores instalados en zonas elevadas y en los satélites que circundan la tierra.  
Estos últimos orbitando a una altura de unos 1500 km, permiten en cada punto comprendido en la banda de influencia, cerca de 20 minutos de comunicaciones VHF y UHF hasta una distancia de 7000 km cada 115 minutos. 

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